El domingo fui al cine y allí pase miedo. Miedo de verdad, miedo de casi echarme a llorar, miedo de salir temblando. Fue una hora y media angustiosa en la que además no podia dejar de mirar a la pantalla. Si me hubieran puesto algún aparato en la patata para medir pulsaciones, convencido estoy de que lo hubiera reventado. Os recomiendo que vayáis a verla porque además está bien hecha. Os dejo el video del festival de Sitges, con un dato: la gente que sale está acostumbrada a ver este tipo de pelis… en hollywood ya han comprado los derechos..
Ale, sed buenos.









